QUEMA LA MEMORIA, A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS

La noche del viernes 12 de abril la sala El Veintiuno tenía preparado algo diferente y muy especial para su público. Dos grandes creadores de relatos a través o bien de la música o bien de la pintura se subían al escenario oscense para presentar Quema la memoria a través de una performance en directo. The New Raemon en acústico con un repertorio de canciones ilustradas y reinterpretadas por obra y gracia de Paula Bonet.

La velada comenzaba sonando a Cíclope o El Yeti en la voz del artista acompañado por su guitarra y acompasado por las imágenes pintadas y proyectadas en una pantalla que realizaba simultáneamente ella, la otra gran protagonista.

Un tándem unido anteriormente que dio como resultado un libro que recopilaba todas las canciones escritas entre 2007 y 2017 del cantante, bellamente ilustradas a doble página por la pintora. Una celebración de los 10 años de trayectoria del músico que en esta noche se le otorgaba todavía mucho más significado.

El repertorio continuaba con temas como QuimeraLo bello y lo bestia, o el tema en catalán El poni colorado. Una sucesión de canciones, historias y complicidad en un ambiente próximo, con un público atento y en silencio.

Se vio a un Ramón Rodríguez poniéndole voz y calidez a un viaje de luces y sombras con la inestimable ayuda de una Paula Bonet muy concentrada en su espacio montado para la ocasión, en algo con lo que se nota que se siente cómoda: en la creación de imágenes a través de la pintura.

También hubo lugar para un par de canciones del disco con Ricardo Lezón. Lluvia y truenos, para el propio artista una de las más bonitas que ha hecho, y razón no le falta, y el tema Montañas. O una de su último disco, En el centro del baile, interpretado en un estilo más country para la ocasión. Tampoco faltaría el tema titulado La cafetera, la primera canción que escribió en castellano. Una suma de letras y melodías que cobraban vida y acababan desdibujándose ante nuestros ojos. Y Agosto, una canción de Ricardo Lezón pero inspirada en otro miembro del grupo, que cerraría este regalo de show.

Arte para los sentidos gracias al acierto por parte de la sala de programar una velada tan novedosa y la genialidad de estos dos grandes artistas de crear algo así y querer compartirlo con el público.

Texto: Lorena GB

VIAJE AL MUNDO INTERIOR DE MANUELA VELLÉS

Huesca, 23 de marzo, casi medianoche, y un público expectante frente al escenario de la sala El Veintiuno. Así empieza un relato que bien podría ser cinematográfico, y más teniendo en cuenta de quién sería la protagonista. Nada más ni nada menos que la reconocida artista Manuela Vellés, más bien por su carrera como actriz, pero que en esta ocasión nos iba a descubrir su faceta como cantautora.

Esa semana en la ciudad se celebraba la Muestra de Cine Realizado por Mujeres de Huesca en su decimonovena edición, y esta cita musical en cierta manera le daba esa pincelada de cine y de nexo de unión. Sin duda una elección muy exquisita y apropiada por parte de la sala como actividad paralela dentro del marco de la muestra.

La cantante pisaba por primera vez este escenario oscense, tras su paso el día anterior por el Centro de Congresos de Barbastro. Un gran estreno en la provincia donde como ella mismo comentaría, resultaba ser donde firmaría su primeros ejemplares del libro-disco creados especialmente para la presentación al público de este su primer álbum Subo Bajo.

Ataviada tan solo de su guitarra y su voz, Vellés hacía un recorrido por su repertorio de trece canciones, repleto de retratos de realidad, de letras que nos mostrarían su mundo de luces y sombras. Destellos del propio Subo Bajo que le da nombre al disco; la fuerza de No me ves o Amanezco Cantando; al ritmo del BalanceoBailemos La Niña Mala; el amor en Ojos Chiribitas; las emociones en Mi Suerte e Inevitable o Zac, canción para su sobrino; la superación con La Hoja; y para corear No me busques más. A través de un bonito timbre de voz y lo personal de sus estrofas, nos explicaría el origen de cada uno de sus temas, desnudándose interiormente ante el público, y enseñando así una faceta mucho más íntima y propia. La fórmula propicia para regalarnos una velada cálida, calmada y especial.

Esa noche el absoluto silencio en la sala por parte del público se hizo palpable, denotando un verdadero interés por lo que estaba sucediendo, y quizás fuera también fruto de ese brillo en la mirada de la madrileña, que traspasaba el escenario. Supo captar esa atención y hacernos partícipes de sus historias, y sentir esos extremos de la vida en los que a veces ‘subes’ y otras ‘bajas’. Un concierto sincero y libre de artificios. No hacían falta.

Texto: Lorena GB

EL HURACÁN MUSICAL ALICE WONDER

El pasado sábado 23 de febrero la sala El veintiuno había programado como último concierto de mes, uno de los que iría directamente a la lista de inolvidables e imprescindibles. Alice Wonder, como esta joven madrileña se hace llamar, llegaba a la capital oscense por primera vez para presentar su álbum debut Firekid.

Irrumpían en el escenario Alice junto a su banda, Charlie Moreno al bajo y teclados y Echedey Molina a la batería, y comenzaban a sonar los primeros acordes de Wash over, la primera canción del disco y encargada de iniciar el show. A continuación llegarían temas como Clean up the mess o Playgame, que nos adentraban en el mundo interior de la artista, o como en el caso también de High tree city, que hablaba de su mejor amigo.

Como ella comentaba, le gusta seguir manteniendo las versiones en sus conciertos, pero había una que no tocaba nunca porque le parecía demasiado buena como para hacerlo, pero era una noche especial así que se había decidido a tocarla. Y ahí nos encontrábamos a punto de presenciar I can’t make you love me de Bonnie Raitt, versionada a piano y voz con una absoluta exquisitez y marcada por un ambiente de total intimidad. En el que seguimos envueltos con The world is changing (me) que interpreto esta vez acompañada de la guitarra.

Después, un tema que tiene en castellano pero que no está en el disco, Ahora por si apareces, y que habla de esa persona que te cae fatal y que jamás sería tu amigo pero de la que incomprensiblemente te enamoras, hizo que acabara siendo coreada en su estribillo a petición de la propia artista. Reaparecieron sus dos músicos para seguir con más repertorio, Fire on my hands, Like mornings, Run run… Un conjunto que conseguía enganchar al público cada vez más, haciendo patente de forma más que evidente de que esta joven promesa del indie está dejando de serlo para convertirse en una realidad.

Durante el show una canción que sorprendió y encantó entre el público, y a mí personalmente me flipó, fue Rob a bank, una colaboración que hizo con el productor Ed is Dead y que nos mostró a una Alice más desatada. De nuevo sola al piano, con el tema Que se joda todo lo demás, compuesto apenas hace un mes, nos hablaría sobre ese punto de luz que encuentras en esas cosas que no van como deberían. Y acabaron sonando I don’t know how y Take off como el que parecía el broche final. Y es que como la propia Alicia nos explicaba durante el concierto, de abrirse una cuenta en Instagram animada por sus amigos y al poco convertirse en un fenómeno viral de esa red social donde versionaba canciones de reconocidos artistas, pasó gracias a la ayuda de una modesta discográfica (Infarto) que empezada desde cero, a tener tres millones de escuchas con su primer tema Take off en Spotify. Todo muy ‘random’ pero un gran empuje para continuar y componer más canciones.

La madrileña, dejó ver actitud y una gran madurez a pesar de su juventud, ofreciéndonos un viaje por sus vivencias personales a través de sus canciones, en su gran mayoría en inglés, debido a que como ella misma explicó, al entrar en un colegio bilingüe con 6 años aprendió a expresarse mejor en ese idioma antes que en castellano.

Pero esto no había acabado, con los bises, nos encontramos con ella sola frente al piano para interpretar la única canción en castellano del álbum, Bajo la piel, que hizo que definitivamente todo el público cayera rendido. Fue emocionante ver en una artista como confluyen esa garra y delicadeza interpretativa.

Ya de nuevo con banda, Strategy Too mad fueron los últimos temas que irremediablemente anunciaban ahora sí, el final del concierto y su despedida del público oscense, pero con la emoción de haber podido vibrar con ella. Además, nos queda la certeza de que volverá, y con el cartel de entradas agotadas.

Una presentación de ‘Firekid’, que como bien define, todos llevamos dentro, a esa niña o niño de fuego que nunca es tarde para que salga y hagamos sin miedo las cosas que realmente queremos hacer o nos gustan. A las y los presentes nos regaló durante casi hora y media su extraordinaria voz con mucho soul y talento musical, a través de esa puesta en escena tan íntima y desgarradora.

A veces, a dos metros de distancia, la magia se torna realidad, haciéndonos desear que ojalá Alice Wonder haya llegado para quedarse, y que la sala El Veintiuno no pierda nunca su don de darnos estos momentos musicales tan especiales.

Texto: Lorena GB

EL VEINTIUNO, PRÓXIMAMENTE EN LOS MEJORES CINES…

¿Cómo llega a convertirse en una referencia en Aragón y en parte de España (varias veces nombrada en Rockdelux una de las cinco mejores salas de España por votación de sus lectores) una pequeña sala de conciertos de una pequeña ciudad de provincias no mayor que algunas barriadas de grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Zaragoza o Valencia?
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Si esto fuera una película, ahora vendría un flashback y de repente la cámara, quizá en un plano picado amplio que fuera bajando y acercándose poco a poco enfocaría una autovía camino de Zaragoza en la cual dos amigos y socios están parados con un coche, en el cual dentro están Marc y Belly de Dorian, mientras ellos están cambiando una rueda pinchada preocupados por si llegarán a tiempo para el concierto que tiene programado Dorian para despedir en formato acústico su gira “A cualquier otra parte” en una pequeña y desconocida sala situada en una pequeña ciudad llamada Huesca, más conocida por ser punto de paso hacía los Pirineos. Probablemente alguno de esos dos amigos y socios, entre quienes estaba Luis Costa (ideólogo y fundador), pensara en algún momento: ¿cómo nos hemos metido en esto?Es en este momento cuando podría haber otro nuevo flashback y esta supuesta película se situaría ocho meses atrás, ahora en diciembre de 2010, momento en cual abre sus puertas un bar cuya ambición inicial es hacerle un hueco preeminente a la música indie, casi desterrada por completo del paisaje musical nocturno de la ciudad. Querían abrir una pequeña puerta a ese universo sonoro y quizá, aunque ambiciosos, ni el más optimista Luis Costa y sus socios pensaban que años después (ahora podríamos usar un flashforward de rápidas imágenes a modo de fotografías como las que ahora ilustran las paredes de la sala) iban a pasar por la sala parte de lo más granado del indie nacional: Iván Ferreiro, Sidonie, Zahara, Anni B. Sweet, Izal (quienes llegaron a tocar en la sala un día después de hacerlo en Palau Sant Jordi), Maika Makovski, los mencionados Dorian, Nacho Vegas, Hidrogenesse, Crystal Fighters, Pony Bravo, Miss Caffeina, Najwa Nimri. Sr. Chinarro, Bigott, León Benavente (quienes dieron su primer concierto en esta sala), Tachenko, etcétera. Y es que desde el principio a Luis Costa y el resto de acompañantes en este excitante viaje se les quedaba pequeño el concepto de “sala de fiesta” y empezaron a programar conciertos con muchísima ilusión y unos medios iniciales muy simples: cuatro luces led que iluminaban un pequeño escenario que consistía en una tarima ligeramente elevada del suelo.
Así empezaba una historia de ascenso musical que poco a poco iba a llevar al escenario de la sala a los nombres arriba mencionados junto a otros que abrían el abanico estilístico (Def con Dos, El Drogas, Berri Txarrak, Coque Malla, Reincidentes, Marwan, Ariel Rot, El Kanka, Sidecars, etcétera). Una historia de ascenso continuado que ha llevado a la sala a estar todos los años nominada a mejor programación en los Premios de la Música Aragonesa; a recibir en el 2016 el premio a “Aragoneses del año” en la categoría de cultura; o a aparecer varios años, como ya se ha mencionado, entre las preferencias de los lectores de Rockdelux, rodeada de salas gigantes de Madrid o Barcelona. El crecimiento e influencia en Aragón ha sido tal que han conseguido durante dos años gestionar, bajo la denominación de Producciones El Veintiuno, la programación musical de las fiestas locales de San Lorenzo (declaradas de interés turístico nacional), consiguiendo revitalizar una oferta musical con nombres contrastados, de calidad y de amplio tirón popular como Loquillo, Love of Lesbian, Leiva, Rosendo, Amaral o Ilegales, e incluso desplazarse a localidades y provincias aledañas como Logroño para hacer lo mismo este pasado 2018 en las fiestas de San Mateo con nombres como Kiko Veneno, Los Enemigos y Rayden.

¿Y cómo terminaría esta película? Pues es que todavía no ha terminado. La historia sigue y está abierta a la espera de que nueva gente se sume a conocer una sala y un lugar en el cual todas las personas que están por primera vez destacan y se sorprenden del ambiente de hermandad festiva que se respira. Así pues, si esto fuera una película (y no la vida real), ahora vendría un “continuará…” como los de las mejores sagas cinematográficas.
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Texto: Juanjo Rueda
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MAIKA MAKOVSKI EN ESTADO PURO

Maika FB© Marina Gil -1

El Veintiuno nos tenía preparada para el ecuador de su 7º aniversario una noche inolvidable. La sala hizo que nos encontrásemos por primera vez sobre su escenario un piano de cola y a una Maika Makovski sola ante el peligro pero sin nada que temer. Volvía sin banda después de 4 años y repitiendo de nuevo para el aniversario.

Comenzó dedicándonos una sonrisa y ya con guitarra en mano hizo el primer regalo de la noche con Canadá, la primera canción de su último disco Chinook Wind. Bastó poco para saber que estábamos frente a una artista mayúscula. Rostros sorprendidos y gestos de declarada admiración auguraban que esa voz y potencia interpretativa iban a traspasar el escenario para dejarnos sin aliento.

La siguiente canción vendría acompañada del piano, donde dejaba claro que juntos formaban un binomio perfecto. No sin antes dar las buenas noches y recalcar sus ganas de tocar en ambientes como este, salas y bares impregnados de otros olores y sensaciones propias. Hemos de recordar su paso en mayor medida por teatros en su gira actual. I want to cry sonaba nota a nota entrelazándose y viajando hacia lugares desconocidos, nos hacía cómplices de sus historias, al igual que en downtown donde podíamos percibir su intensidad y determinación con la que lo interpretaba a piano y voz.

Su magnetismo era evidente. Tenía a un público embelesado y rendido a su talento. Desprendía una fuerza extraordinaria sobre el escenario y sabía proyectarla pero que muy bien.

Desbordantes de sentimiento y fluyendo con fuerza sonaron temas como Body e Iron Bells. También presenciamos la belleza de Not in love, otro de los temas que sonó de su último disco. Canciones a piano y a la guitarra las combinaba con gran naturalidad y seguridad, entremezclando ciertos momentos con risas y alguna que otra historia que hacía de la velada un lugar cómodo y de total disfrute.

Y es que no podemos dejar de lado que parte de la magia y buena energía que se crea entre ambos lados del escenario son fruto de la sala en la que nos encontrábamos. En El Veintiuno te sientes a gusto, como en casa y se logra esa cercanía y conexión con el artista tan importante en un concierto.

Sonidos pop, rock, folk se sucedían en el repertorio, temas de anteriores discos como Language, Lava Love… pero no nos confundamos, encasillarla en un estilo sería un error. Esta cantautora mallorquina de raíces macedonias y andaluzas tiene personalidad y mucha honestidad interpretativa.

Como colofón de la noche, Makovski para los bises se tomó el atrevimiento de interpretar dos versiones muy dispares entre sí pero muy acertadas, que una vez más mostraron la versatilidad de la artista. Los Aceituneros de Marifé de Triana, donde hacía un guiño a sus raíces andaluzas y China Girl de Bowie, todo un homenaje a uno de los grandes. Un punto y final a una delicia de show, de los de saborear y que te llenan de sensaciones.

Sencillamente hay conciertos que te alegran la vida, y nuestro mejor regalo es poder compartir tan gratos momentos musicales en El Veintiuno. ¡Feliz aniversario!

Texto: Lore GB

Imagen: Marina Gil

LOS BROTES MUSICALES DEL OTOÑO

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La temporada de conciertos en El Veintiuno no ha hecho más que empezar y sin embargo ha dejado ya unas cuantas noches memorables. Un cartel otoñal digno de grandes salas que no hace más que crecer y ganarse el calor del público y el cariño de los artistas que por aquí pasan.

Los directos arrancaban con El Kanka el último fin de semana de septiembre, para seguidamente dejar paso en octubre a Depedro. El primero se estrenaba en este escenario, y el segundo repetía visita volviendo a la capital oscense. Pero ambas propuestas se alzarían con el éxito y una muy buena acogida en sus sendos conciertos acústicos.

El mes de octubre seguía su curso y el buen gusto por las voces femeninas hacía que Virginia Maestro regalara al público de El Veintiuno los temas de su último disco Blue Bird a guitarra y voz. Y se lo ganó desde el minuto cero, su simpatía y talento vocal acabaron por conquistar a los ahí presentes, más que dispuestos a ovacionar animadamente el show de la artista en cada canción.

La cita con el Festival Periferias en Huesca hizo que la sala además se sumara a la programación ofreciendo varias actuaciones al ritmo de las palabras, temática elegida para esta edición. Uno de los elegidos fue YouRock, banda encargada de dar voz a palabras compuestas por grandes clásicos del rock en formato acústico.

Siguiendo con este evento periférico la aparición en escena de LKan, acompañados del grupo oscense Made in Primavera como teloneros, presagiaba toda una revolución de sábado noche, y lo cumplieron con creces. Su buen rollo dentro de la parodia, sus ritmos pegadizos y llenos de humor, hicieron que la entrega de los ahí presentes fuera total y de una constante interacción y participación. Bromas, disfraces, y sobre todo muchas risas y bailes.

Y para rematar esas veladas de ‘palabras’, el Bleep culminaba su ruta con la inestimable ayuda y energía de las dos bandas oscenses El Verbo Odiado y Gloriosa Rotonda dentro de estas cuatro paredes tan musicales. Ya con el cambio de mes, Polock regresaba a la sala para presentar su nuevo trabajo Magnetic Overload en un alarde de madurez compositiva y reafirmando su sello de identidad. Sonidos magnéticos que atraparon la atención de los asistentes.

Esto solo es el principio, noviembre continua y sonarán artistas como Nuria Gráham o Sexy Zebras, sucedidos por Maga y Black Ice, y dejando para el último fin de semana a Aviador Dro y Kuve. Pero si todavía quedara alguna duda de la calidad y variedad de esta programación, esperad a ver diciembre… Los directos en El Veintiuno cada vez pisan más fuerte.

 

Texto: Lore GB

 

 

Diciembre en El Veintiuno: Citius, Altius, Fortius

Más rápido, más alto, más fuerte”, con este lema olímpico se podría definir el mes de diciembre que tiene preparado El Veintiuno. Diciembre, por si alguien todavía no lo sabe, es el mes en el que esta ya referencial sala celebra su 5º aniversario y cuando parece que ha llegado a su cenit, supera sus límites, como hacen los grandes campeones olímpicos, “Citius, Altius, Fortius”. Porque la programación que ha preparado es de muchísimo nivel, con una selección de nombres que ya querría más de uno (y de dos) festivales.

 

Abrirá el fuego Zahara el viernes 4 de diciembre, quién ya actúo hace ya unos años en la sala pero que, siguiendo el lema de más arriba, retorna mejor tras un tercer LP -”Santa”- que ha editado este año y que la ha hecho crecer estilísticamente de forma exponencial. Miren Iza también vuelve mejor con Tulsa después de un silencio discográfico de cinco años; con su tercer larga duración -”La calma chicha”- que se posiciona como uno de esos discos que estará a final de año entre lo más alto de las amadas y odiadas listas musicales. Este concierto de Tulsa que acontecerá el sábado 5 de diciembre, tendrá el acompañamiento previo de los zaragozanos Calavera, una de las bandas emergentes que más está dando que hablar en la escena aragonesa, y posteriormente pincharán Eva A y Xabi.B. que son ni más ni menos que Xabi Blanco (de la sala madrileña Tupperware) y Eva Amaral, sí, la Eva Amaral que estáis pensando. Para el jueves día 10 la sala contará con la contundencia rock de Berri Txarrak, que llevan un año presentando su último disco -”Denbora da poligrafo bakarra”- y demostrando que son uno de los directos más potentes de nuestro país, y si no lo crees, tendrás que venir a comprobarlo. Posteriormente, un habitual en la sala, Diego Aguas, volverá a mostrar su dotes para montar la mayor fiesta posible. El sábado 12 estarán unos Izal que han evolucionado casi a la par que la sala, que apostó por ellos en sus inicios y que ahora vuelven con nuevo disco -”Copacabana”- además de encumbrados a nivel popular (sus entradas volarán más rápido que una bandada de estorninos), un lujo para la sala poder contar con una banda que pasará de tocar en todo un Palau Sant Jordi a entregarse completamente en esta pequeña gran sala. Tras ellos, otra “sospechosa” habitual, Eme DJ, un seguro de vida a la hora de conjugar fiesta, diversión y buen gusto a los platos. El viernes 18 tendrá lugar uno de los grandes lujos (dentro de que todos los conciertos lo son) de este aniversario, el gran Nacho Vegas, uno de los compositores españoles más importantes de principios de este nuevo siglo tocará en Huesca, pero para tan exquisito acontecimiento la sala El Veintiuno se trasladará al recinto del teatro Olimpia, que cederá su magnífico espacio para un concierto que lo merece. Abrirá para el asturiano, en esta velada tan especial, el folk de autor de Xebi SF y posteriormente seguirá la fiesta en El Veintiuno con las “pinchadas” de Ludotech (detrás de este nombre están dos de los más grandes agitadores culturales oscenses como son Luis Lles y Juanjo Javierre) y Lillo DJ (el oscense Capitán Lillo, que celebra el décimo aniversario de su web).

 

¿Pensáis que esto no puede ir a más? ¿Pero no habéis visto que lema encabeza esto? El día siguiente, el sábado 19, Josh Rouse visitará la sala, este heterodoxo cantautor de Nebraska, autor de algunos de los discos más exquisitos y llenos de clase de los últimos quince años (”1972” sigue siendo una pequeña joya aunque toda su discografía es más que notable) será otro de los lujos de este mes casi de ensueño. Y para poner la guinda tenemos a los casi inclasificables Hidrogenesse, el proyecto de Carlos Ballesteros y Genís Segarra también ha estrenado este año LP con material nuevo -”Roma”, otra obra que ha obtenido el parabién general de la crítica especializada- y otro -”Most”- que es un repaso a su carrera pero a su siempre particular manera. Previamente a su actuación, estarán la banda emergente Camellos, que cuenta en su formación con algunos miembros de The Bärds pero que entiende el rock desde otras esencias, más psicotrópicas y humorísticas; mientras que para echar el cierre de la mejor manera estará Pau Roca (de La Habitación Roja), un gran broche a un mes espectacular.

 

Id estirando y preparaos para flexionar músculos (y oídos), bailar, saltar, disfrutar y emocionaros con la maratón musical que ha preparado El Veintiuno. No es para menos, porque como los Juegos Olímpicos, esto no ocurre todos los años… aunque El Veintiuno nos está acostumbrando a que así sea.

 

Texto. Juanjo Rueda.

La vuelta al curso de El Veintiuno

Habrá quién, por diferentes motivos, estará deseando que termine el verano pero quizá el mejor motivo es que eso supondrá que comienza el curso de conciertos en El Veintiuno. Después de coronar una temporada 2014-2015 sobresaliente en todos los sentidos, la sala El Veintiuno vuelve a comenzar un nuevo ciclo de conciertos marcados por la ambición de superar lo anterior, por ofrecer al público propuestas que la sigan manteniendo como una de las salas de referencia nacionales (pregúntele a los lectores de Rockdelux). Para abrir la temporada eligen un binomio formado por la reinvención rock robusto de los oscenses Domador (en una de las señas de la sala, apoyar a las bandas locales) y el surf instrumental de Durango 14, quienes actuarán el viernes 25 de septiembre. Ya en octubre será el turno de la clase y heterodoxia rock del ex-Sunday Drivers Julian Maeso, quién tocará el 2 octubre por primera vez en El Veintiuno; el 10 será la personal propuesta de los granadinos Napoleón Solo la que aterrizará en el escenario; el 17 la contundencia rock de Havalina volverá a hacer retumbar la sala; el 23 de octubre será la sensibilidad y melancolía folk-rock de McEnroe la que inundará, con banda completa, la sala y que tendrá el complemento de ser teloneados por los renovados y sorprendentes oscenses El Verbo Odiado; y, por último, será Amy Jo Doherty, hermanísima del Pete Doherty, quién montará un antikaraoke para la noche de Halloween, ¡cómo para perdérselo! Y esto es sólo el inicio de una temporada que promete mucha calidad y sorpresas. Una temporada que tiene abierto ya el ciclo de abonos, el complemento indispensable para quienes quieren disfrutar de descuentos exclusivos en todos los conciertos y de ventajas como la hora de socio, en la cual las copas cuentan con precios especiales. Pero ojo, quien quiera hacerse con el abono, que se dé prisa porque están volando, ya que los primeros abonos a precio especial de 25 euros y que incluían una entrada para uno de los conciertos de este primer cartel (según elección del usuario), se agotaron en ¡menos de 2 horas! Vamos, ¡qué no te lo cuenten!

 

Texto: Juanjo Rueda

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Como refrescar los cuerpos en verano y otras cosas sin importancia

Te despiertas con las sabanas pegadas mientras las ultimas gotas de sudor corren por tu frente, despegas la cara de la almohada, no con mucha facilidad, pones los pies en el suelo y el contacto con este parece que alivia los 24º que ya asoman por la ventana, pero el alivio tan solo dura unos segundos… CALOR.

Abres la nevera sin todavía despegar los parpados, llenas la boca de agua fría, levantas la mirada y… ¡llegas tarde a trabajar!

– «¿A que hora me dormí ayer?» «¿Que día es?» «¿Cuanto falta para que llegue el fin de semana?» «¿Y este calor… cuando acaba?»

Corres en la medida que los ya 29º te dejan hacerlo, abres la puerta del curro y tu jefe te espera con los brazos cruzados, como si no tuviera nada mejor que hacer que mirar fijamente a la puerta y esperar a que entres con cara de angustia; un poco por llegar tarde y un poco por el sol que ya a esta hora quema sin piedad. 

Pasas el día currando, dando paseos a la maquina de refrescos, llenando el vaso de hielo, mirando la desesperación de tus compañeros que están al lado de la venta y te odian por que tu mesa esta justo debajo del aire acondicionado.

Media hora antes de acabar escuchas el sonido de tu móvil, como una pequeña llamada de socorro: – «¿Tomamos algo?»

Te sientas en una terraza, después de saludar a la mitad de personas que están sentadas en el velador.

-«Hola ¿Que tal?» «Si, vaya calor» «A ver si encontramos un sitio para sentarnos»

Tomas una tapa, no te entra nada mas, cada vez hay mas gente y el calor no remite ni un momento, piensas en aire acondicionado, música y un buen «copazo» … 22:30h.

– ¡Vamos a El Veintiuno!

– Pero es muy pronto aun…

– ¡No! ahora abren a las 22:30.

– ¿Y a que estamos esperando?