El Veintiuno acogió un concierto acústico de Love of Lesbian
Hacía ya un tiempo que Luis Costa iba tras Love of Lesbian para que el grupo barcelonés actuara en su sala. Y ahora, coincidiendo con el 15⁰ aniversario de El Veintiuno, finalmente ha sido posible… aunque en una versión reducida de la banda y en formato acústico.
No era la primera vez que Love of Lesbian actuaba en Huesca. Su debut en la capital oscense se produjo en marzo de 2008 en el Jai Alai en el marco de una fiesta de presentación de la que un mes después iba a ser la primera edición del festival Tremendo Pop de Monzón, que organizaba DJ Tupe. Casi diez años después, en 2017, la banda de Santi Balmes volvería a actuar en Huesca en las fiestas de San Lorenzo, en una noche compartida con Joe Crepúsculo y los oscenses El Verbo Odiado.

Y en este inicio de 2026, regresaban a la capital oscense (la capital mundial, como luego se verá) para actuar en un formato reducido, compuesto por el líder de la banda, Santi Balmes (voz y guitarra), Julián Saldarriaga (guitarra) y el productor del grupo, Dani Ferrer (teclados). Desde el principio de su actuación, en medio de una atmósfera festiva, se apreció claramente que la actuación iba a ser un acto familiar, con mucho humor y generosas dosis de complicidad entre artistas y público.
De hecho, idearon su concierto casi como si fuera un bingo en el que la gente decidía el orden de las canciones. «Me siento como un jukebox«, dijo Santi Balmes, haciendo referencia a las viejas gramolas. Por su parte, Saldarriaga señaló que «hoy vamos a hacer lo que nos dé la gana«.

Y así, hablando casi tanto como tocando, y en un ambiente de camaradería, comenzó la actuación de uno de los grupos más carismáticos del indie nacional con uno de sus temas emblemáticos, Domingo astromántico, que se caracteriza por su delicado pop atmosférico.
La actuación fue un recorrido por toda su discografía (excluidos sus primeros álbumes en inglés), aunque de su último trabajo, Ejército de Salvación, solo interpretaron dos temas. Después continuarían con temas como Música de ascensores, Cuestiones de familia (una de sus canciones más hermosas, de su álbum 1999) o Noches reversibles. No dejaron de agradecer la existencia de salas como El Veintiuno e hicieron varias referencias a las conocidas frases lapidarias de Loquillo, como cuando en un recinto le dijeron que allí no se podía fumar, y él, con su chulería habitual, contestó «eso es imposible, el personaje fuma».

Siguieron con Segundo asalto, I.M.T. (Incapacidad Moral Transitoria) (coreada por el público a pleno pulmón, sobre todo en su gran clímax final) o Un día en el parque, que en ese formato íntimo sonó casi en modo country o a la manera del sonido americana. Llegaba después el momento de la única versión del concierto, nada menos que de Lucha de gigantes de Nacha Pop, mítica composición de Antonio Vega, de la que Balmes dijo que le habría gustado componerla él.
Continuaron con Los colores de una sombra y con la emblemática 1999, en la que incrustaron guiños a la célebre canción popular mexicana La llorona y a una de las mejores perlas del pop español, ¿Por qué te vas? de Jeanette, que, por cierto, es una composición de José Luis Perales. ¿Qué vas a saber? fue uno de los dos únicos temas de su último disco que tocaron y que en el álbum interpretan junto a Amaral. Continuaron con la enérgica Me amo (con un cierto parecido a The lovecats de The Cure) y con El mundo, una de sus canciones más originales, construida en forma de letanía.

Y así se llegaba a uno de los momentos más locos y divertidos de la actuación, cuando en medio del tema Incendios de nieve les entraron «ganas de mear» -en sus propias palabras- a los tres músicos y, ni cortos ni perezosos, se fueron al baño (situado justo al lado opuesto del escenario) atravesando toda la sala entre la gente, mientras el público seguía cantando el estribillo hasta que salieron del baño (a todo esto, todo el mundo con sus móviles esperando su salida) y se fueron de nuevo al escenario, donde acabaron de interpretar la canción. Algo verdaderamente surrealista, para los anales de El Veintiuno. Balmes, muy divertido, concluía la «operación», diciendo que «lo que pasa en Huesca se queda en Huesca».
El trío enfilaba ya la recta final del concierto con La niña imantada (interpretada con un cierto aire jazzy) y uno de sus temas más populares, Club de fans de John Boy, aunque deformado hasta hacerlo casi irreconocible, en forma de tango. Tras un alegato contra el peligro que entraña la llegada de la ultraderecha, interpretaron ese himno generacional que es Allí donde solíamos gritar, uno de sus mejores temas.

Y el final definitivo llegó con el otro tema de su último disco, La hermandad, coreado por todo el mundo, que el propio Santi Balmes definió como «un himno a la amistad». «Gracias, Huesca, la capital mundial», gritó Saldarriaga al despedirse. Por los altavoces sonaba La capital mundial (sí, Huesca), el rap humorístico de Da Flowers de hace diez años, en el que, por cierto, hacía un cameo el propio Santi Balmes. Cerrando el círculo
Texto: Luis Lles
Fuente: Diario del AltoAragón
